MIEL DE PALMA

Este exquisito producto es elaborado a partir de la savia y jugo de cocos, a los que se agrega azúcar de caña o de maíz, que la suaviza y hace resaltar el inconfundible sabor que proporciona al paladar tan apetecido manjar. Es necesario hacer notar que son: ajenos a la miel las sustancias aromáticas, los preservantes y edulcorantes artificiales.

Existen precedentes, bien fundados, que hacen suponer que los nativos la producían aún antes de la llegada de los españoles. Difícilmente a éstos (los españoles), por sí solos, se les iba a ocurrir utilizar su savia para tal efecto

Manera de obtener la miel:

En la Hacienda de Cocalán y Ocoa, únicos elaboradores de miel de palma en Chile, seleccionan las que van a cortar y una vez autorizados por CONAF, en el mes de agosto se inicia el volteo por desarraigamiento, procurando que las hojas queden más bajas que el resto del tronco, lo que facilita el escurrimiento de la savia, la cual gotea lentamente en un largo proceso que dura varios meses. Posteriormente es llevada a las bodegas donde es cocida para concentrarla, tal como se hace con el arrope de miel de abejas, o de uva y la chicha cocida.

El concentrado es guardado en toneles durante varios años, logrando así un envejecimiento necesario que lo hace apto para elaborar la miel de palma chilena. Al concentrado, posteriormente, con toda la higiene y tecnología que la ley exige se le agrega jugo de cocos y azúcar en las proporciones necesarias, procediéndose a su posterior envasado y venta.

Extracción de Miel de Palma:

Desde siempre hemos leido, u oído decir que para extraer la savia base para la miel de palma era necesario cortarla de raiz. Da una pena inmensa: para poder darnos un gusto tenemos que sacrificar tan hermosa planta.

Leyendo el interesante libro "Palmeras" del Doctor Juan Grau V. me encontré con que de hace tiempos inmemoriales en la Isla Gomera del Archipiélago de las Canarias, perteneciente a España, se ha extraido sabia de las palmeras, para transformarla en miel.

Para esto NO CORTAN LA PALMERA, le cortan las ramas centrales y por allí, mediante cortes oblicuos le extraen la sabia durante cierto tiempo. Posteriormente cierran el corte y ..... vuelven a brotar las hojas centrales del tronco....despues de unos años se repite el proceso.

Ciertamente esta modalidad exige subir frecuentemente a la palmera, lo que es un trabajo difícil ........... pienso yo que entre los soldados Españoles que llegaron a Chile no es raro que viniera un Canariense que supiera extraer la savia de este modo...... había tantas ....... mejor arranquémosla de raíz y....... así seguimos hasta ahora .

Tengo fotografías de este mismo trabajo hecho en Palmas Chilenas con excelentes resultados tanto en la cantidad de savia como en el crecimiento nuevamente del Penacho central.

Observación: Este método de extracción mutila la Palma como podemos apreciar, por lo tanto, solo sería recomendable para la extracción de savia en lugares apartados ya que su imagen visual es bastante deprimente.

Este exquisito producto es elaborado a partir de la savia y jugo de cocos, a los que se agrega azúcar de caña o de maíz, que la suaviza y hace resaltar el inconfundible sabor que proporciona al paladar tan apetecido manjar. Es necesario hacer notar que son: ajenos a la miel las sustancias aromáticas, los preservantes y edulcorantes artificiales.

Existen precedentes, bien fundados, que hacen suponer que los nativos la producían aún antes de la llegada de los españoles. Difícilmente a éstos (los españoles), por sí solos, se les iba a ocurrir utilizar su savia para tal efecto

Manera de obtener la miel:


En la Hacienda de Cocalán y Ocoa, únicos elaboradores de miel de palma en Chile, seleccionan las que van a cortar y una vez autorizados por CONAF, en el mes de agosto se inicia el volteo por desarraigamiento, procurando que las hojas queden más bajas que el resto del tronco, lo que facilita el escurrimiento de la savia, la cual gotea lentamente en un largo proceso que dura varios meses. Posteriormente es llevada a las bodegas donde es cocida para concentrarla, tal como se hace con el arrope de miel de abejas, o de uva y la chicha cocida. El concentrado es guardado en toneles durante varios años, logrando así un envejecimiento necesario que lo hace apto para elaborar la miel de palma chilena. Al concentrado, posteriormente, con toda la higiene y tecnología que la ley exige se le agrega jugo de cocos y azúcar en las proporciones necesarias, procediéndose a su posterior envasado y venta.